Abrazo.
sábado, 2 de agosto de 2008
Llueve neón
Abrazo.
viernes, 25 de julio de 2008
Salitre
Querida, hoy no estoy tan bien. Me sobrepongo recordándote. Anoche, noche de sabores y licores lamentaba mucho tu ausencia. Qué hacía allí sin ti, cómo quise poder despegar, dar un salto y estar donde estás tú. Pero no, la música, las luces rebotaban en mi cuerpo y atravesaban mis manos. Las palabras te acercaban, pero no sirve de mucho, porque aumenta la desdicha de no tenerte cerca. Pensé en la sierra, en un pueblito donde podríamos ir, subirnos a la pick-up blanca, y atravesar los nombres de la noche juntos. Pensé en los olores, tu olor de mañana, en miradas que salían de arrugas de antiguos señores, casi piedras, casi árboles. El viento frío me golpeó el rostro al salir, me recordó tu falta, sin embargo, su suavidad me dirigió. Querida, tan fuerte mi abrazo, tan largo este beso.
tuyo
jueves, 10 de julio de 2008
Ven
Querida, casi no veo en la noche, pero puedo “mirarte” en la hoja, encontrar tu nombre en la pantalla, tu nombre clavado en mí. Tu voz, que viene y que va, tu voz son estos minutos sin ti. Te decía que me sentía feliz, pero también triste. El camino a casa, con su pavimento de gotitas de plata, me hacía estar bien. Ir andando es sentirme libre. Voy pisando huellas del día, tristes huellas. Pensé, mi querida, que al final del camino estarías esperándome: imaginaba el movimiento de tu cabello al venir a mi encuentro, tu risa, la voz que pronuncia un te quiero, tu fuerza al chocar cuerpo a cuerpo: el abrazo. Tu ropa bonita, tu diadema brilla en la oscuridad de la calle. Pensar nos aprieta el corazón querida, mejor hay que apretar el paso, respirar este aire fresco donde habitas. Son las mejores horas del día, esta soledad enorme y tú misteriosamente hundiéndote en ella, en mí, en el intersticio de mis uñas.
jueves, 26 de junio de 2008
Edit
Descansa, querida, que el sueño sea un buen compañero, que llegue a donde no puedo estar. La noche me toca y mis manos están sucias, quisiera que de tinta fuera, por las tantas cartas que no te escribí, pero no, pero no, sucias de tanto vacío, de no tocar nada. Estoy aquí, sin mirarte, estás pero le haces mucha falta a mis ojos. Sólo estaban las calles y las cosas. Los recuerdos de los amigos se me amontonan mientras camino. ¡El espacio de la noche no basta para que quepan!, por eso caminé solo, recordándolos. Sus voces, sus risas, sus alientos y sueños, sus abrazos, me hacían pulsar el corazón. Y si en una esquina aparecieran: qué bueno que están de vuelta—les diría. Me siento cansado, como una línea transparente, diminuta.
jueves, 12 de junio de 2008
Tú
miércoles, 28 de mayo de 2008
So...
Uno aprovecha estos espacios para escribir querida, las horas parecen longevas pero no lo son. Espero que pases, que atravieses el estrecho portal que nos divide y encuentra. Frontera lenta donde quisiera detener tu avance agilísimo, distendido. Aparecen otras sin ser tú todavía, esta inquietud de mirar en los rostros ninguno como el tuyo. Debe ser el día, querida, debe ser que me desperté sin dificultad, el día que atesora un cielo nublado, un cielo de música Iver, que nos refrescó en la infancia pueblerina, que todavía dejamos que nos seduzca; pero te decía que es esta mañana la que me provoca estas ganas de verte, y entonces, como no apareces, te apareces en mi memoria, escasa de señas tuyas, pero tan verídica por los mínimos momentos que estuviste conmigo. eres el aire, el entorno, el silencio grandísimo de las que están pasando sin que tú seas, pero en todas ellas, en su manera de caminar, de moverse, te busco, te encuentro. 10:55 hrs.



